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Fondo

En una tarde oscura y lluviosa, una niña de pelo negro rizado, con unos ojos azules enormes y unas pecas peculiares, estaba sola en su enorme mansión en Los Ángeles. No se le venía nada a la mente para hacer, ya que estaba sola y no tenía nada con lo que entretenerse, entonces quiso inspeccionar más a fondo su mansión. La casa tenía cuatro pisos muy grandes y extensos, pero había un secreto muy oscuro en el último piso. Ella, sin saber nada, subió y entró a una extraña y pequeña habitación. Vio una especie de puerta pequeña y por la curiosidad, decidió entrar, pero hubiera deseado no entrar ahí después de lo que le pasó dentro.

Ángela Cabalgante Fernández, 1º ESO F

Al pasar la pequeña puerta, la niña, de nombre Laisha, encontró una sala donde se encontraba un relicario, paredes llenas de runas y símbolos y decenas de frascos con cosas extrañas; la niña se desmayó. A la mañana siguiente se despertó en su cama, lo que le resultó súper raro. Tras las clases volvió a subir y todo estaba igual, no sabía qué había pasado. Empezó a investigar sobre todo lo que otorgaba la sala, preguntó a sus padres sobre la casa. Le dijeron que allí arriba no habían visto nada y también que la casa era antiquísima pero alguien la reformó hace unos años. A ella le resultó rarísimo que no supieran de la existencia de aquello. Volvió a subir para confirmar que no estaba loca, pero todo se encontraba igual.

Intentó leer un libro del relicario escrito en latín, y… ¡consiguió leerlo a la perfección! Siempre se le habían dado bien los idiomas pero no sabía que tanto. Después de días enteros leyendo todos aquellos libros, supo de una profecía, en la que una niña de pecas peculiares uniría todas las magias, reinos y energías secretas y cósmicas.

Abraham Fernández Martín. Primero ESO A.

La profecía estaba recogida en un libro que parecía antiquísimo, con las pastas forradas en piel y un medallón dorado en la portada y cuyo título era El mundo oculto en las palabras.

A medida que lo iba leyendo empezó a recordar que años atrás le había ocurrido algo parecido y esa vez comprobó que era capaz de leer en latín sin ningún tipo de dificultad.

La noche en la que Laisha empezó a leer el último capítulo pudo escuchar en la televisión, mientras cenaba con sus padres y su hermano Liam, que desde el principio de los tiempos existían cinco ejemplares escritos de aquella profecía y que quien se atreviera a iniciar su lectura tendría la capacidad de entender cualquier idioma existente en el mundo.

Esto animó a Laisha a terminar de leer el libro de la profecía esa misma noche. Cuando acabó, pudo ver en la contraportada una pequeña inscripción que decía:

Una vez que inicies la aventura para unir todas las magias, reinos y energías cósmicas secretas, no podrás abandonar la misión hasta que lo consigas. De lo contrario, quedarás atrapada en la habitación para siempre.

Laura Galán Brazal1ESO A

Después de aquello, Laisha dudó un poco, pero al final se decidió. Por la mañana partiría a la aventura e intentaría completar la misión. Después de desayunar y haber preparado sus cosas, Laisha comenzó con el encantamiento para viajar hacia El mundo oculto en las palabras. Cuando estaba por terminar, su hermano Liam entró a la habitación.

Intentó parar el encantamiento, pero no lo consiguió.

Poco tiempo después, se despertaron y se dieron cuenta de que ya no estaban en su mansión en Los Ángeles, ¡Estaban en un bosque!

Asustados, pidieron ayuda, pero nadie respondió. Al ver que nadie respondía, pensaron que lo mejor que podían hacer era intentar encontrar algo de comida y refugio para los dos.

Liam encontró un manzano, pero en vez de manzanas, ¡había letras de chocolate!

Estaban a punto de probar una, cuando escucharon algo moverse detrás de un arbusto.

Carmine Magistri 2ºESO D

Aquello que tanto se movía tras aquel arbusto, era una criatura bastante rara, rara porque Laisha nunca había visto ese animal. Se trataba de una criatura mitológica, era un dragón.

Al ver al dragón, se quedó muerta de miedo, ya que le impactó mucho ver una criatura así. Fue entonces cuando Liam se percató de que el dragón se iba acercando cada vez más a ella y al percatarse de esto, comenzó a correr de forma rápida y continua. Logró huir y esconderse tras unos grandes arbustos que había en el bosque. El dragón pasó de largo sin darse cuenta de que tras esos arbustos, se resguardaba la niña muerta de miedo. Liam, por miedo, decidió quedarse ahí y no salir hasta el día siguiente, una vez que ya era de noche se durmió entre los arbustos, y fue entonces cuando le despertó un sonido que le parecía bastante sospechoso. Ese sonido era de un…

Daniel Duque Ramírez. 4C.

dragón. Cuando Laisha lo vio por segunda vez, tuvo claro que debía derrotarlo y avanzar en su aventura. Tuvo el presentimiento de que en ese mundo que desconocía podría hacer la magia que quisiera, entonces invocó un báculo y empezó a lanzar hechizos de todo tipo . A la vez que atacaba el dragón, Laisha esquivaba sus feroces ataques pero, a medida que pasaba el tiempo, Laisha estaba más y más fatigada y no parecía que le hubiera hecho nada de daño al dragón. Se escondió detrás de una roca y decidió esperar para asestar el golpe final. Mientras el dragón la buscaba, ella convirtió su báculo en una espada y sin piedad atacó al corazón. Pero vio que el dragón estaba corrompido por una miasma muy oscura. Entonces supo que su destino no era matar al dragón, sino salvarle. Utilizó un hechizo sanador y uno para poder comunicarse con él. Él le dio las gracias y se convirtió en el fiel acompañante de Laisha, su salvadora.

Jaime Luna Lavela 4H

Tras sanar al dragón, Laisha tranquilizó a Liam, el cual seguía aterrorizado escondido tras unos arbustos. Ella decidió que debían seguir su aventura como estaba previsto.

Se dirigió al dragón para comprobar si su hechizo sanador había funcionado como debía y le preguntó su nombre.

– Wawel -respondió el animal alado.

– Está bien, Wawel. ¿Vendrás con nosotros aún sabiendo que podría ser peligroso? -preguntó Laisha, él dragón aceptó sin dudarlo.

Laisha cogió su báculo y empezó a caminar de vuelta hacia el bosque. Estaba anocheciendo y parecía que iba a llover, así que decidió buscar algún lugar donde poder pasar la noche.

Wawel les habló sobre una cueva que había visto tiempo atrás. Laisha y Liam aceptaron y siguieron a el dragón hasta ese lugar.

La cueva era pequeña y sombría, a Liam no le parecía buena idea entrar allí pero ya estaba empezando a llover y no querían caer enfermos.

Paula de Miguel Trinidad, 4C

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