Radio Educativa de la Consejería de Educación y Empleo de la Junta de Extremadura
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Ganadores y finalistas de la II fase de los VIII Relatos Encadenados

Ya tenemos los ganadores y finalistas de la II Fase de Relatos Encadenados. Recordamos que los ganadores de las distintas categorías tienen pase directo a la final del mes de junio.

Los escritos de la III Fase de Relatos Encadenados de RadioEdu deberán empezar por:

«Por un instante el payaso sonrió»

El plazo de entrega a través del formulario de Radrioedu termina el viernes 6 de mayo a las 14:00h.

Los ganadores de las distintas categorías son los siguientes:

Categoría: Primaria

Ganadora: Violeta Lorenzo Peña del CEIP Dulce Chacón de Cáceres con el relato titulado «Un recuerdo imborrable».

Se había acabado el papel higiénico del supermercado. Por un momento, mi corazón se encogió, parecía como si el suelo hubiese desaparecido y mi cuerpo hubiese quedado flotando con una extraña sensación de miedo y angustia, trayéndome recuerdos de aquel lejano 2020. Menos mal que duró poco y el reponedor me sacó de aquel estado, cuando empezó a colocar de nuevo todo el papel que había retirado para renovar las antiguas estanterías. Respiré hondo y sonreí, el reponedor también lo hizo y pude ver cómo sus labios se movían para ofrecerme ayuda. El tiempo había cambiado mi rostro y mi edad ya no pasaba desapercibida. Le di las gracias y amablemente rechacé su ayuda. Metí el papel en el carro, y manteniendo la sonrisa me alegré de que aquel chico solo recordase el 2020 por los libros de historia.

Finalista: Laura Fuentes Ugena del CEIP Dulce Chacón de Cáceres con el relato titulado «Un dilema

«Se había acabado el papel higiénico en el supermercado… ¿qué podía hacer? Mi padre me dijo que comprara dos paquetes. Esto me pasa por tardar una hora en hacerle caso. Si hubiera llegado antes, no habría pasado. Cuando le pregunté a la dependienta, me dijo que en dos días llegaba el próximo cargamento. ¡Dos días!, yo no podía esperar tanto. Decepcionada, me acerqué a la sala de los donuts y agarré una caja. Los compré y salí de la tienda. De camino a casa, eché un vistazo a la lista de la compra, y… no tenía que haber comprado papel higiénico, sino dos paquetes de folios. ¡Qué despiste!«

Categoría: Secundaria

Ganadora: Carmen Estévez Lebrato de IES Virgen de Gracia, de Oliva de la Frontera con el relato tituladoInstante.

Se había acabado el papel higiénico en el supermercado y esa era la mayor preocupación de sus vecinos pero no la suya. Había tenido que abandonar lo que más amaba, ahora su cara estaba limpia y su ropa y zapatos eran de su talla, ya no se tropezaba al andar. Agazapado junto a un árbol del parque evocaba las ansiosas mañanas que daban paso a las tardes gloriosas y una tímida lágrima resbaló por sus mejillas. Un niño se le acercó, lo observó y sacando del pantalón un trozo de papel higiénico enjugó la lágrima. Por un instante el payaso sonrió”.

Finalista: Marina Galindo Ortiz de IES El Brocense, de Cáceres con el relato tituladoQuizás ya tocaba crecer.

«Se había acabado el papel higiénico en el supermercado. Ojalá alguien se lo hubiera advertido. Pero allí estaba ella, sin nada a mano, sentada en el inodoro con cada vez más preguntas acumuladas. Aún era muy pequeña, o eso pensaba. Le encantaría saber alguna respuesta sobre lo que sucedía, pero un tremendo dolor de barriga le impedía pensar. Cuando su madre la vio en aquellas condiciones, un grito retumbó en toda la casa. Se había convertido en toda una mujer».

Categoría: Bachillerato

En esta fase, dicha categoría queda descubierta por no cumplir las reglas de puntuación acordadas en las bases del concurso.

Categoría: Libre

Ganador: Juan Carlos Pérez García de Cáceres con el título «A la deriva».

«Se había acabado el papel higiénico en el supermercado, como casi todo. La harina fue lo primero que desapareció, la carne y el pescado lo hicieron después; de la leche o los huevos hacía meses que no se sabía, y las frutas y verduras ni las recuerdo. La lejía y demás productos de limpieza parecían no haber existido jamás, los de aseo se reducían al jabón que cada uno fabricaba en casa con restos de aceite reutilizado una y mil veces. Los únicos artículos a la venta eran comida para pájaros y ratones o galletitas de esas que, tiempo atrás, les dábamos a nuestros perros y gatos. La dieta, una vez desaparecidas las mascotas, se reducía a eso y agua cada vez más contaminada. Así pues, los supervivientes nos dividíamos ya solo en dos grupos de seres: los que, muertos de miedo, se encerraban sistemáticamente en sus “jaulas” y los que ejercíamos de solitarios merodeadores a la deriva».