Paseo por Extremadura 1er capítulo (Esparragosa de la Serena)

De la mano de D. Javier Campos nos damos un paseo por Extremadura haciendo paradas en determinados lugares para dejarnos llenar del encanto de su historia, tradicones, gastronomía…

Hoy hacemos una parada en ESPARRAGOSA DE LA SERENA

Un paseo por Esparragosa de la Serena es un itinerario que permite al viajero retroceder en el tiempo, tras las huellas históricas de antiguos pueblos y civilizaciones, que enriquecen el patrimonio y el bello paisaje de la localidad.

Este pintoresco pueblo situado en un llano a los pies de la Sierra del Oro, actualmente tiene unos mil cien habitantes, que viven principalmente de la agricultura, la ganadería y el comercio.

Pero existen en los alrededores numerosas evidencias arqueológicas que van desde la Edad del Cobre hasta la época romana. Destacamos el yacimiento de la Malena, de la Edad del Cobre, o las fortificaciones prerromanas de tipo torre, como la denominada Dehesa Boyal, lo cual delata que el territorio estuvo habitado desde antiguo. 

 Sin embargo, los primeros vestigios de cierta entidad corresponden a la época romana, considerándose que esta presencia nació a la sombra de la vecina Iulipa. De esta época nos han llegado  diversas inscripciones funerarias, construcciones de villas y asentamientos rurales y el paso de las vías de comunicación desde Mérida a Córdoba.

Las escasas manifestaciones musulmanas dan paso a un nuevo poblamiento cristiano a partir de 1236, momento de la reconquista de la zona, que fue llevada a cabo en tiempos de Fernando III, con la ayuda de la Orden Militar de Alcántara. Desde entonces, y siendo aldea de Benquerencia, formó parte junto con Castuera, Monterrubio y Malpartida, de la Comunidad de Villa y Tierra de Benquerencia o de las Cinco Villas, hasta 1591 que adquiere el título de Villa por Cédula de Felipe II. Pero es la Orden Militar de Alcántara, el Priorato de Magacela y la Real Dehesa de la Serena, lo que influirá más decisivamente en su devenir.

Para finales del siglo XV, la población comienza a despertar de su letargo medieval; crece el número de vecinos, envía pobladores y evangelizadores al Nuevo Mundo, o se realizan obras artísticas como la iglesia parroquial o las típicas casas de arquitectura popular.

 Así llega Esparragosa al siglo XX, donde a mediados de la centuria alcanza su mayor esplendor de su larga historia, ya que sus casas y calles cobijan a casi 1.800 vecinos. Hoy, todavía se duele  de la herida de la emigración que día a día sus habitantes se empeñan en cicatrizar y mirar al futuro. Actualmente es un pueblo moderno, pero sin renunciar a la tradición, abierto, con una amplia oferta de ocio rural, acogedor, donde nadie se sentirá forastero……..